Lunes 2 de julio de 2018 — El verano es sinónimo de días libres, y para algunos, de disfrutar el sol, arena y mar y la paradisiaca vista al mar. Pero una escapada a la playa es más que sólo una oportunidad para olvidarte de todo en medio de la fiesta o el descanso total, también es el escenario perfecto para descubrir una nueva forma de vivir y una alternativa para disfrutarlas diferente: el surf.

“Si bien a primera vista es sólo un deporte, en realidad es una tradición y un estilo de vida que simboliza buena vibra, buena compañía y un contacto respetuoso con la madre naturaleza todo un estilo de vida que engloba buena vibra, buena compañía y ayuda a entrar en contacto con la madre naturaleza”, explicó Bruno Muchada de Selina, el nuevo concepto de hospedaje que está  facilitando el estilo de vida de de viajeros y nómadas del mundo, la cual también ha hecho del surf una parte importante de su ADN, principalmente en Puerto Escondido

De acuerdo con el surfista, esa esencia es lo que lo ha hecho un fenómeno para miles y, en un mundo tan acelerado y abrumador, se convierte en una forma ideal de bajar el ritmo,  conectarse con lo que es realmente importante y un descubrimiento para muchos viajeros.




Tomando esto en cuenta y si te has decidido a salir de la jungla de concreto para ver qué puedes aprender entre las olas, Muchada te da las cuatro cosas básicas que debes conocer para comenzar a practicar surf por primera vez.

Más que un deporte, es un estilo de vida

Hacer surf es más de lo que se ven en las grandes competencias. Por un lado es una actividad que exige gran rendimiento físico y disciplina. Sin embargo, lo más importante para practicarlo es estar dispuesto a entender y conocer por qué las personas comenzaron a jugar con el mar sobre un tabla.

Su origen exacto no es claro, sin embargo, ha tomado formado entre la culturas de las islas del Pacífico y se demuestra a través de símbolos como el “shaka” (el signo del dedo índice y el meñique levantado), que además de ser un saludo, es una representación de paz, energía positiva y relajación.

“En ese sentido, surfear significa que estás preparado para cambiar tu actitud, darle la bienvenida a una forma distinta de ver el mundo y crear un lazo especial con las personas con quienes surfeas”, dijo Muchada.

Requiere paciencia

Aunque te mueras por tomar la tabla desde el principio y seguirle el ritmo a los demás, es poco probable que en las primeras sesiones puedas comenzar a hacer piruetas. De hecho, dominar la habilidad para saber en qué momento montar la ola, cómo navegar por el tubo o, si quiera, ponerte de pie, será una pesada labor tanto física, como mental.

“Recuerda que lo importante es disfrutar el momento y fluir; así que toma tu tiempo”, recomendó.

Despertará tu deseo de viajar y compartir

“Al caer la tarde, a pesar del cansancio y la desmañanada (los surfistas suelen comenzar desde muy temprano), sentirás el deseo de regresar al mar. Aún más, cuando vuelvas a casa, contarás los días para otra sesión entre las olas. Esto, sin duda, también despierta un espíritu viajero que te llevará a conocer más playas y comunidades de surfistas”, aseguró Muchada. El surf y su filosofía son adictivos ya que sólo su práctica genera una sensación de plenitud que difícilmente encontrarás en otros deportes. Sólo necesitas tu tabla y ganas; no hay competencia, hay disfrute.”

Asimismo, indicó que el surf, al ofrecer un sentido de identidad y conexión, puede también tener un impacto positivo en tus relaciones personales y hasta de trabajo, ya que te dará una perspectiva más positiva sobre ti mismo que querrás contagiar a tu entorno.

Busca el lugar y las personas para comenzar

México tiene numerosas playas que se han convertido en capitales del surf por su oleaje, desde las costas de Baja California, pasando por Sayulita, en la Riviera Nayarita, hasta playas oaxaqueñas como Zicatela, en Puerto Escondido. Una vez que elijas tu destino, es importante que busques espacios en los que te ayuden a comenzar tu viaje personal con lecciones básicas que hagan la experiencia aún más especial.