Lionel Messi sacó la varita mágica con una asistencia de lujo que Luis Suárez convirtió en gol, y el Barcelona venció por 2-0 en cancha del Éibar para ampliar provisionalmente su colchón de puntos en la cima de la Liga española.

El invicto Barça cuenta 62 unidades por la fecha 24, en esperas de que el escolta Atlético de Madridreciba el domingo al Athletic de Bilbao con la misión de rebajar los 10 puntos que le separan de la punta.




Messi no añadió a su cuenta de 20 dianas ligueras, pero participó de los dos tantos del Barcelona, obra de Suárez y Jordi Alba a los 16 y 88 minutos respectivamente.

El Éibar sufrió a los 66 la tercera expulsión del chileno Fabián Orellana frente al equipo catalán, y quedó anclado en el séptimo puesto de la clasificación con 35 puntos.

El cuadro vasco, siempre correoso y ordenado, incomodó al Barça la mayor parte del partido, aplicando una presión avanzada que le generó no pocas ocasiones de gol, como un cabezazo de José Angel “Cote” y un peligroso zapatazo de Orellana, ambos desviados, nada más iniciarse el choque.

Pero los armeros también facilitaron espacios a la espalda de su línea defensiva, que Messi explotó como nadie para decantar nuevamente la balanza, esta vez en rol de asistente de lujo.

Las victorias barcelonistas suelen encaminarse una vez entrado en calor el arquero Marc-André ter Stegen, quien tocó trompeta de asalto con dos paradas ante Kike García e Iván Ramis.




Desperezado el equipo visitante, cayó el gol inaugural de la cuenta de Suárez y por obra y arte de Messi, quien sacó de su infinito armario de disfraces el camuflaje de submarino de guerra.

Sumergido entre aguas, el astro argentino acudió a recibir munición de Sergio Busquets, dio un golpe de timón, sacó el periscopio para avistar la trayectoria paralela y aparentemente inocua de Suárez, y filtró un sorpresivo torpedo diagonal que desnudó a la zaga armera y dejó al charrúa solo frente al arquero. Un quiebro y derechazo bastaron al goleador para cantar su diana 17 del torneo e impulsar al Barça al descanso, que alcanzó con ventaja pese a un nuevo tiro al travesaño de Orellana y pobre definición de Joan Jordán.

También impactó la madera Messi tras repetir combinación con Suárez, al que volvió a buscar nada más iniciarse el segundo periodo, pero el uruguayo mandó a la grada el pase horizontal del rosarino.

Enfrente, Orellana intentó emular al cinco veces ganador del trofeo Balón de Oro con una escapada por banda derecha y cesión a Takashi Inui, quien disparó fuera.

Pese a la nueva exhibición de Messi, el resultado seguía estando entredicho para el equipo de Ernesto Valverde, quien relevó a Andrés Iniesta por Philippe Coutinho con media hora por jugar, pensando en el duelo de Liga de Campeones, el martes contra el Chelsea.

Las diferencias obvias entre Orellana y Messi quedaron amplificadas en la absurda acción que supuso la expulsión del chileno, infantil en la reacción de una decisión arbitral, que resolvió con un manotazo al balón y resultó en su segunda tarjeta amarilla.

Desquiciado, el Éibar permitió un nuevo remate de Messi a pase de Coutinho, y tuvo fuerzas para probar de nuevo con un latigazo de Inui.




Pero la superioridad numérica acabó pasando factura al cuadro local, impotente además para controlar a Messi, quien regaló otro caramelo a Aleix Vidal antes de participar nuevamente del segundo tanto, al forzar un rechace del arquero que sí rebañó con éxito Alba.